Wanted de Timar Bekmambetov, cuenta la historia de como un
chico que vive subordinado a todo el mundo, en un momento de su vida es captado por una organización de asesinos que le hacen tomar las riendas de la vida. Bueno más o menos es esto, podrían darse más detalles pero para así les ahorraría la primera media hora de película, y eso como que es un tanto puñetero pues no les van a hacer descuento en la entrada.
chico que vive subordinado a todo el mundo, en un momento de su vida es captado por una organización de asesinos que le hacen tomar las riendas de la vida. Bueno más o menos es esto, podrían darse más detalles pero para así les ahorraría la primera media hora de película, y eso como que es un tanto puñetero pues no les van a hacer descuento en la entrada.Wanted es el típico filme con ganas de prejuzgar pero que curiosamente esconde algo más que interesante dentro de su panorama ultra-hiperbólico (y no exagero).
Y es ese punto, de cómo solemos estar atados a muchas situaciones con las que no podemos romper. Terminar con ellas, supondría cambiar con todo nuestro sistema de valores y, seguramente, con nuestra estabilidad económica y espiritual (o moral, o interna, o... nunca sé que palabra usas concretamente para esto). Puede que tengamos la necesidad de provocar ese cambio, de romper con todo o casi todo y no nos atrevamos a hacerlo. O ¿nunca ha sentido la necesidad de partirle la boca a alguien? No se lleve las manos a la nuca, reconozca que de vez en cuando alguien se ha merecido recibir un puñetazo: por injusto, por estúpido... o simplemente por cabrón. Pero claro, y he aquí la metáfora, acción reacción: acción, tu pegas un puñetazo; reacción (salvo que el puñetazo haya sido descomunalmente fuerte), recibirás un puñetazo genuino libre de gastos de envío.
Bueno espero haber dejado medianamente claro este punto porque ahora la cosa se complica. Pero, y si rompemos con todo ¿Qué narices escogemos? Pues nuestra elección puede llevarnos con irrisoria facilidad a tener que volver a romper con todo, hasta llegar al punto de que la inestabilidad sea excesiva (pero excesiva, excesiva). Y entonces, ¿merece la pena abandonar un lodazal para caer en un charco de mierda?
Pues posiblemente sí, pues no hacerlo supone sentarse en el sofá a verlas pasar. Y así concluye nuestro filme, provocando al público a la acción directa, a la lucha contra un patrón que uno mismo se ha establecido (probablemente tras una imposición). Y no quiero tener que decir que llegamos a un punto de eterno retorno. Y además resalto que cómo me gusta que se rompa el paradigma clásico que prohíbe mirar directamente a la cámara. En el momento justo, violenta, y esa trasgresión de nuestra intimidad molesta, hace reflexionar y, para algunos, divierte.
Pero más divertida resulta mi querida y odiosamente molesta Teoría del Caos (¡sí! Sabía que muchos estabais deseando su regreso). Pues además de esto, metemos la baza del destino. El destino manda y si podemos predecir sus acciones podemos modificar las acciones a placer e intentar arreglar las cosas (o no). Pero claro, si al predecir el futuro y para arreglar las cosas debemos corromper nuestra integridad física... ¿Se le quedan ganas a uno de arreglarlas? Y con ello, no se podría confiar en el destino. Y con ello, la Teoría del Caos recoloca las cosas y... que el ente en el que cada uno crea nos pille confesaos (como suele decirse). El bien y el mal son difíciles de calibrar.
Y tampoco parece haberles resultado fácil encontrar el equilibrio en la película, lo cual en este caso, parece funcionar. Esto es, los efectos especiales son horriblemente exagerados y en muchas ocasiones más falsos que un judas plástico. Pero la originalidad de los mismos (podríamos decir que son los hermanos bastardos de los magníficos desarrollados en Matrix) y el descaro con el que son utilizados son endiabladamente divertidos, muy rítmicos y por supuesto, espectaculares. Que sí, que si eres de los típicos que dicen “Si anda, que flipaos”, pues sí, prepara el chascarrillo. Si viste Shoot´em up y lo pasaste bomba, pues esta tiene algo más de seso (que no de sexo, como para olvidar a la Bellucci). Vale, vale, acallo de una vez a mis hormonas.
Pero en serio, el guión está más o menos bien cerrado, tiene sus giros, resulta creíble... la dirección es correcta, no hace muchas trampas en las escenas de acción... y encima, esa acción no tiene freno. Así que fíjate, para meter toda esa reflexión en una película sin freno.
Me quito el sombrero después de que casi mato a alguien tras ver Guardianes de la Noche (con los del día ya no pude), obra del mismo realizador. Ojalá todas las evoluciones tornen así.
Néstor García







3 comentarios:
Definitivamente, algo tiene esta película. Si bien está hecha prácticamente para entretener, algo en su estructura la salva de ser vacía. Al menos, la no quedas con un sentido de decepción cuando la ves. Puede que sea exagerada, y en ciertas cosas previsible, pero hay que concederle que tiene lo suficiente para separarse del pozo de la vaciedad, que en el cine norteamericano, es profundo. Buen cine para entretenerse, creo yo. Saludos.
Aparte de entretenida, es verdad que tiene algo, que sigo sin saber exactamente que es que la hace interesante, intelectualmente hablando, por decirlo de alguna manera.
Muchas gracias, como siempre, por el interés que le pones al comentar.
Néstor García
www.deformacionprofesional.org
la pelicula esta bastante bien aparte k la "yolí" esta buena, es el primer comentario k leo tuyo k no dices casi na de la peli , se te va la pinza y hablas del caos y paranoyas tuyas ajajajajaj , como siempre un placer leer a un futuro coresponsal en el congo. un saludo brothel!!
nucleares del 87 nunca mueren
Publicar un comentario en la entrada