No creo que me sienta con fuerzas para matar a mi madre y a mi novia en el mismo día. Shaun of the Dead (2004) es la primera de las dos genialidades salidas del tándem Edgar Wright/Simon Pegg. Su segunda, que ya fue analizada aquí era Arma Fatal en la que más o menos todos repiten, o por lo menos, los que nos importan, si que lo hacen. Shaun es un dependiente de tienda de electrodomésticos que vive una vida absolutamente rutinaria y en la que parece quiere hacer caer a su novia. Esta, hasta las narices de ir siempre al mismo bar, le abandona. Shaun tendrá a partir de este momento que reconquistarla pero una horda de zombies sueltos por Londres no se lo va a poner fácil.
Lo primero a decir de Shaun of the Dead es que nos encontramos ante una comedia atípica que mezcla con genialidad el susto y la carcajada pero que sobretodo sabe convertir la caída y los chistes malsonantes en algo elegante y con estilo (muy a la inglesa).
Con la misma elegancia encontramos un guión redondo en el que, muy al estilo del equipo, todo lo que se hace y dice al principio por muy insignificante que parezca tendrá una importante capital en el desarrollo del relato. Esto facilita el seguimiento y hace al espectador participe de la historia
consiguiendo que este parezca estar metido, como un amigo más, en la vida del protagonista.
El filme arranca con mucha serenidad, preparando el terreno y manteniendo una tensión que se sabe va a explotar de un momento a otro. Aún así, el público sabe antes que los protagonistas que la ciudad se está llenando de zombies por lo que se da lugar a chistes rotundo como el del mendigo o el de la mujer colocada (un aplauso para el de la ocurrencia de la cámara de fotos). A partir de este momento, carcajadas sin parar y reflexiones curiosas que se extraen de la aparente estupidez.
La primera de ellas es cómo molaría poder aprovechar una situación crítica en la que tus enemigos se conviertan en zombies para tener que reventarles la cabeza. No se tiren de los pelos y den gritos de pavor, que es o su cabeza o mis entrañas. Y puestos a elegir, al menos lo hacemos con gusto. El problema radica en cuando tus amigos se convierten en zombies y son sus enemigos los que deben matarlos. Que curiosa disquisición.
De nuevo y esto parece un cliché del “género zombie” es la situación en la que las personas reaccionan ante estados de crisis, como ya avisamos en La Noche de los Muertos Vivientes y que no creo necesario repetir.
Y por último, la resolución de los zombies, siempre tirando por lo fácil pero que en una comedia posiblemente sea su mejor solución. Cuando vamos a saber las causas, nos salva el mando a distancia, cuando creemos estar ante una conclusión ridícula nos llega una feroz crítica a la cultura televisiva y a la irracionalidad amorosa del ser humano. Imagínese acostarse con su marido zombie o poder sintonizar un Humor Amarillo Zombie.
La mejor ayuda para la comedia y lo que hace resaltar los productor de Wright/Pegg como originales, no son solo sus magníficos guiones y sus desternillantes gags sino también una técnica llena de esplendor. Con la boca abierta debe quedarse uno con el travelling paralelo que se hace de la compra. En el primero, la tensión de algo que tiene que pasar; con el segundo, la demostración de la rutina del hombre, la creación del misterio muy a la manera de Hitchcock y las convulsiones provocadas por la risa una vez que te das cuenta del truco.
Wright, por otro lado, no olvida el género del que se ríe, por lo que hace uso de toques de gore que en ningún momento son excesivamente asquerosos (bueno en un momento sí, pero es realmente divertido) y que por otro lado le dan esa ambientación necesaria que la hace verosímil y cómica a partes iguales.
Con la misma solvencia, la banda sonora cumple como acompañamiento pero facilita y mejora de nuevo la comedia. ¿Quién podía imaginar que Queen y unos fusibles pudieran crear un chiste memorable?
Lo que es para olvidar y es lo único que puede reprochase al filme de cierta importancia y fíjate, esto no es culpa de la película en sí, es la castellanización del título. Uno se para a pensar y descubre ¿Para qué narices castellanizas un título si lo vas a cambiar por otro en inglés? Si nos ponemos en la mente de la distribuidora y utilizamos su mismo diccionario descubrimos que la traducción de Shaun of the Dead es Zombies Party. Contengan las arcadas por favor. Estas dos palabras desvirtúan totalmente la esencia del largometraje y puede hacer que muchos pasen de largo ante un claro ejemplo de como una portada puede destruir un gran libro.
Por eso, si has llegado hasta estas líneas y tu cabeza aún no ha estallado, confía en mí, hazte con la película y disfruta. Y ya si tu confianza es absolutamente sectaria consume Arma Fatal (en el original Hot Fuzz).
Dedicada a Orlando (tantos comentarios tenían que servirte de algo y ¡Por fin!)
Néstor García
www.deformacionprofesional.org









2 comentarios:
Muy agradecido Néstor!, pero más allá de tu gentil detalle, creo que esta reseña debe servirle a los que te leen, para que si no han visto esta EXCELENTE película, lo hagan de una vez. Muy agudos tus apuntes y muy útiles para los que no tenemos un ojo cinematográfico entrenado. Pero en este caso, creo que hay un punto que también cabe destacar. La película está llena de guiños para los treintañeros. Toda una generación de tipos que ya no somos "jóvenes", pero que nos seguimos sintiendo en muchos sentidos como siempre: inmaduros, inseguros y con mil dudas sobre todo, pero no con demasiadas ganas de ir por las respuestas (ya se que suena como filosofía barata, y de hecho lo es, como todas las generalizaciones). Pero bueno, a lo que voy es a que en la película el contexto, las situaciones, incluso la música, están llenos de claves para todos los que crecimos (y ahora envejecemos) rodeados de estos elementos. En lo personal, me pareció una muy buena película independientemente de su temática y además se da el lujo de tener mensajes en clave prácticamente a cada momento. Absolutamente cine para disfrutar. Coincido con Néstor, no se dejen engañar por su fálsamente insulso título (o segundo título "Zombies Party"), la película es buena por sí misma. No se van a arrepentir. Néstor, como siempre, un placer leerte, y gracias de nuevo, ojalá y esta entrada sirva para que más personas se acerquen a esta excelente película. Disfruten.
¡Quién tuviera 30 años!¡Maldita sea! ¡Tantas flexiones y abdominales oculares para nada!
Perdóname los chistes malos, es lo que tiene la época de exámenes. Por si alguien no confía en mí o tienes ganas de insultarme esperemos que por lo menos a ti te hagan caso.
Un saludo y gracias por tus comentarios.
Néstor García
www.deformacionprofesional.org
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