¡Esta crítica está maldita!¡Vigilen sus espaldas pues en cualquier
momento puede devorarles un zombieeeee!..................... ¡¡Ay mierda!! ¡¡Un zombie!!
La noche de los muertos vivientes (1968) de George A. Romero, es un clásico del género de zombies donde una pareja de hermanos visita la tumba de su padrastro cuando de repente son atacados por un extraño ser de apariencia humana.
La noche de los muertos vivientes es probablemente el primer filme "serio" de zombies, una obra maestra absoluta de donde nacen la inmensa mayoría de los clichés (en serio, que poca originalidad parecen emanar las situaciones donde tenemos muertos vivientes) del género. Sorprendentemente, es un clásico que ha envejecido muy bien, que supera con creces técnicamente a muchas películas actuales.
Para abrir más la boca si cabe es que es una película de presupuesto familiar, donde el equipo cobraba dependiendo de la taquilla, rodada en 16 mm y en blanco y negro (lo que viene siendo muy poca calidad) y con una campaña de publicidad nimia. Descoyuntamiento de mandíbula si nos atenemos a que estamos ante una opera prima. Todo ello dio como resultado un rotundo éxito en taquilla y el pasar a los anales de la historia con una influencia que muchos quisieran para sí.
Evidentemente, esto responde a que nos encontramos ante un filme rabiosamente original (por favor, atiendan a la fecha) que, aunque narrativamente parezca de un simplismo atronador que se estampa contra la barrera de la estupidez, con sutilidad irónica, algo de cinismo y, por supuesto, una maravillosa técnica en todos los sentidos, es sinónimo de triunfo.
A modo de zombie, si vamos por partes, la película puede hacernos reflexionar sobre la reacción que adoptan las personas en estados de máxima supervivencia. Una alegoría social donde tenemos a los colapsados, los héroes, los que siguen el rastro de flatulencias de otros y mis favoritos, los que se quejan constantemente sin ofrecer nada, bueno sí, una puñalada por el recto cuando se te cae la pastilla de jabón.
Aunque si toca sobrevivir ¿salvarías a alguien, ya sea amigo, familiar o completo desconocido de las garras de un zombie que desea devorarle la cabeza, con el riesgo de que el devorado seas tú? ¿Por qué? Envalentónese, y acudiendo a la horrenda ética pública, usted dirá que sí. Pero ande, vuelva a leer el párrafo de nuevo, que la vida es muy valiosa y mucho más la de uno mismo.
Vuelvo sobre mis reflexiones para plantear una duda existencial curiosa ¿Por qué el protagonista principal es negro? Que por cierto, y a modo de miscelánea, es el primer afroamericano (Duane Jones) que protagonizó un filme de terror. Durante el desarrollo del filme parece que el realizador quiere plantear un clima de desconfianza frente a su protagonista, ocultado facetas de su personalidad y presentándolo arisco; aunque demuestra su valía, y ganas de supervivencia sincera en todas las tomas.
Esto pudieran parecer pájaras del que escribe, pero es que el calentón cerebral aumenta si atendemos al magistral final. Y es que, los salvadores parecen caballeros sureños con todo lo que ello implica. Pero consideraciones raciales a parte, asunto que podría estar cogido con pinzas, el filme plantea lo que ya se ha convertido en un tópico del género pero que sigue aterrando de manera intelectual: esto es, la tónica del dispara primero y pregunta después. Algo que en EEUU parece estar siempre de moda. Por ello, si juntamos elementos, la polémica podría estar servida.
No se nos puede olvidar un elemento capital y probablemente el más inverosímil, por sorprendente, de todos. Este es, lo rematadamente bien que está hecha la película. Por empezar, nos encontramos ante unos ángulos deformantes, exagerados, simplemente geniales que crean una sensación agobiante y buscan el gesto más siniestro. Por otro, el maquillaje, sencillo pero aterrador, muy funcional, al que añadiéndole unas cucharaditas de gore, esparciendo unas pocas vísceras por el jardín y algún desnudo sutil pero macabro, consiguen que no nos partamos de risa ante la inverosimilitud de las interpretaciones o de algún giro de guión, y confeccionan un rico postre que podrá indigestar los sueños de los menos avezados o los agudamente miedosos.
No puedo terminar sin plantear que aunque estamos ante la gran película de zombies, en ningún momento del metraje se dice la palabra zombie, ¿de dónde narices habrá salido el término zombie? Espero que nadie se quede zombie de tanto darle vueltas.
Néstor García
www.deformacionprofesional.org









2 comentarios:
Felicidades por el post Néstor. Ojalá y muchísima gente se anime a escribir con este tema, porque ha dado y seguirá dando para mucho. No tengo ni la menor idea de si Romero sabía la clase de película que estaba haciendo y así la pensó, o simplemente le salió tan bien por casualidad (la verdad, no lo creo), el asunto es que es una GRAN película. A lo mejor ya no es la campeona de los sustos, pero sigue siendo eficiente y causa una sensación de opresión, de angustia, de fatalidad que le hacen a uno preguntarse cómo es que reaccionaría ante circunstancias similares. El manejo también es poco convencional en cuanto a la historia, porque el protagonista no lo es de forma normal, por vocación, sino que queda en esa posición en función de circunstancias, si bien asume su papel en cuanto tiene que hacerlo. A mí me da la impresión de que se nos cuenta una alegoría acerca de la lucha entre ciertos valores y anti-valores. Por ejemplo: El intento de organizar una defensa común, planeada y eficiente, contra la desorganización, el egoísmo y la imposición de los intereses, y los temores particulares. La moraleja sicológica de que las situaciones de crisis sacan a la luz lo mejor y lo peor de todos, pero que además no importa demasiado, porque un amargo e inexorable destino terminará imponiéndose a corto, mediano o largo plazo y otras moralejas, como la de que los seres humanos "normales" podemos tener, y tenemos, mucho de mounstros, incluso en comparación con mounstros como los no-muertos. En fin, una bonita película que se deja ver muy bien incluso ahora, a unos 40 años de su estreno, y que confirma de manera categórica que el cine no depende completamente del presupuesto. Felicidades y como siempre, gracias Néstor, por recordarnos películas tan escenciales como esta, que le hace recordar a uno para qué sirve el cine. Saludos.
Madre mía, excelente comentario. Espero que quede constancia de que en el blog no nos dedicamos solo a películas actuales y fíjate, puede que unos zombies lleven a otros y por fin te haga la crítica de Zombies Party (juro que lo haré aunque sea lo último que haga).
Es una película que no envejece y que despierta una profundidad que no resulta del todo aparente.
Mil gracias por tus comentarios y de nuevo, perdona por la tardanza en contestar.
Néstor García
www.deformacionprofesional.org
Publicar un comentario en la entrada