lunes 21 de abril de 2008

Un desalojo... otra cultura

La casa “okupada” El Cierre ofrece alternativas de ocio y desarrollo intelectual al margen del sistema

Una bandera negra ondea en Getafe. Colgada de un mástil resulta ser la nueva insignia de lo que antes era conocido como Bar El Cruce, en las Margaritas. La taberna, aparentemente deshabitada, recupera una utilidad que llevaba años perdida y que ahora desemboca en vías de una cultura alternativa para un público que busca una forma de desarrollo diferente a los cauces normales. Ahora resulta ser un centro social “okupado” autogestionado (CSOA) con el nombre de El Cierre.

El Cierre es lo que comúnmente tiende a denominarse como una casa “okupa”, una edificación que, al parecer estar abandonada, es tomada por grupos de personas que deciden darle una función nueva. En este caso, el centro social responde a varios objetivos según sus organizadores: en primer lugar, el deseo de “desaborregar a la juventud con formas alternativas de ocio diferente y reflexivo, donde la música, la ciencia, el arte y la política converjan incubando un germen transformador.” Pero además, como una forma de combate contra la especulación urbanística y una lucha contra la desigualdad y la estratificación social generada por la propiedad privada.

Pero las razones también apelan en el terreno personal. Marta, de 21 años, cuyo nombre expuesto es falso pues teme “las represalias violentas de personas contrarias a mis pensamientos; no porque me avergüence de lo que hago” (matiza que estás personas pertenecen a grupos neonazis), es un miembro activo del Centro Social y suspira que “estar en este proyecto es una liberación, un espacio liberado de prejuicios, de presiones sociales, donde poder sentirse uno mismo”.

Ella nos muestra las actividades que se realizan en un casa de dos pisos, estrecha, pero que cualquier niño de pueblo desearía tener para organizar una peña. La habitación de entrada, la más grande de todas pues era donde se encontraba el bar, es el lugar en el que los fines de semana se organizan conciertos tanto de cantautores como de bandas. El precio de los mismos es de tres euros, una cantidad que solo responde a la necesidad de autogestión del centro. Y es que una de las premisas de los CSOA es mantenerse únicamente con el dinero que surge de las actividades que se organizan. Por ello, resulta imposible llegar a acuerdos con el Ayuntamiento porque según Marta “ellos no buscan lo mismo que nosotros y además no queremos depender de una caridad que a la larga terminaría destruyendo lo que queremos construir”.

Por otro lado, según Marta, los vecinos tampoco parecen estar molestos con su presencia ya que, tal y como recita “procuramos que los conciertos y las posibles aglomeraciones de gente terminen como muy tarde a las 12 y así nos evitamos tener a los maderos (la policía) en la puerta de la casa”.

Este hecho, parece haberles llevado a no recibir ninguna denuncia ni por parte de los vecinos ni del propietario, al que dicen “no conocer”. Desde 1996 la ocupación de una vivienda es un hecho ilegal reflejado de esta forma en el artículo 245.2: “El que ocupare, sin autorización debida, un inmueble, vivienda o edificio ajenos que no constituyan morada, o se mantuviere en ellos contra la voluntad de su titular, será castigado con la pena de multa de tres a seis meses.” Pero la Oficina de Okupación de Madrid contrarresta este hecho amparándose en el estado de necesidad reflejado en el artículo 20.5 del Código Penal por el cual están exentos de criminalidad los que “en estado de necesidad, para evitar un mal propio o ajeno lesionen un bien jurídico de otra persona o infrinjan un deber” y en el Artículo 47 de la Constitución española que refleja que todos tienen derecho a una vivienda digna y que el Estado regulará “la utilización del suelo de acuerdo con el interés general, para impedir la especulación.”

Cierre de puertas

Recorriendo los pasillos de la casa es visible que las paredes recientemente pintadas con colores histriónicos sostienen un conjunto de cuadros sobre África y otros sobre violencia machista. Deben advertirnos que estamos ante una exposición. Al final de la habitación, sobre un par de estantes una montaña de vestimentas esperan a ser utilizadas. Marta defiende que eso es “un mercadillo de intercambio de ropa. Tu puedes coger la prenda que quieras pero a cambio deberás dejar una tuya”. Enfrente de la pulcra pared libre de al lado cuelga un proyector donde, a menudo, organizan ciclos de cine gratuitos. Subiendo por las escaleras se llega a la “biblioteca”, una estantería con más de un centenar de ejemplares, con un pequeño espacio que se reserva como videoteca. A su vera un conjunto de sillas que sirven tanto para las charlas y debates que organizan como para la reunión de la asamblea. Los CSOA se dirigen a través de este sistema asambleario por el cual o se alcanza el consenso unánime o la directriz no puede llevarse a cabo. En el caso de El Cierre, la asamblea “está constituida por diez personas de 16 a 26 años pero el problema de este sistema es que las reuniones pueden durar horas sin sacar nada en claro. Pero de este modo tratamos de encontrar la solución que más interese a todos” suspira Marta.

Una de las últimas propuestas aceptadas en asamblea fue la de organizar un comedor vegetariano un viernes cada 15 días a precios, reza el anuncio, “muy asequibles”. Aunque las actividades tienen cierto público, Marta confiesa que “siempre estás pensando en que podías hacer para interesarle tanto al niño de cinco años, como a la ama de casa o el emigrante. Es muy complicado que una persona decida entrar por iniciativa propia porque existe un prejuicio hacia estas propuestas y tal vez nosotros pequemos de no abrirnos al barrio todo lo que pudiéramos”. La cosa parece quedar en intentar llegar con una cultura alternativa a todo el que quiera recibirla o, al menos, como bromea Marta “hasta que no quepa nadie más”.


Néstor García
www.deformacionprofesional.org

2 comentarios:

Anónimo dijo...

buen artículo. os animamos a acercaros cuando queráis.
www.csoaelcierre.blogspot.com

Néstor dijo...

Gracias por darme mucha información necesaria y por el apunte de la web, que ya he enlazado dentro del artículo.

Un saludo
Néstor García
www.deformacionprofesional.org