miércoles 2 de abril de 2008

La noche es nuestra

Vamos a hacer formulitis: si cogiéramos El Padrino, lo vaciáramos en gran parte de contenido y le diéramos la vuelta, en ese caso, la noche sería nuestra.

La noche es nuestra (2007) de James Gray, cuenta como el gerente de una discoteca, que al parecer está muy relacionada con la mafia rusa, entra en un dilema moral en favor de proteger sus intereses o el bien común representado en un padre y un hermano policías.

Nos encontramos ante un filme entretenido con aires de perdurabilidad pero que fracasa en su mayor apuesta, que es la de jugar primando los lazos afectivos y las disquisiciones morales relegando a un segundo plano la acción. Aún así, la película otorga momentos de maestro que la hacen merecedora de una alabanza.

El filme comienza, a modo en que Buñuel gustaba, con un efecto impactante, donde se resume la dinámica de la película que hace colocar al espectador en la pantalla: y es que empezamos con una masturbación así misma de Eva Mendes en presencia de su novio Joaquin Phoenix (creo que acabo de regalarle más público al filme). Morbosidades aparte, la escena rezuma cierto amor con el que es imposible entender la película sin abrir así.

La pareja es lo mejorcito del filme, con una química inusitada es la única historia que termina de convencer y que además da un colofón genial: la imposibilidad de congeniar el deber con los intereses personales. Bien pensado, ¿Por qué la gente coge trabajos de una peligrosidad tan alta, como grupos especiales de la policía, si además el salario no es ostentosamente elevado? O ¿Por qué periodistas pelean por unos ideales que saben que les harán vivir con dos hombres a la espalda por toda la eternidad? La idea del altruismo, o del sumo deber, o de la imposibilidad moral de aguantar un mundo podrido como que no terminan de convencer. ¿No sería más fácil que fuéramos unos hijos de puta que no paráramos de lucrarnos y fornicar con nuestras respectivas/os?

Pero no todo el mundo puede aguantar ser bueno y eso lo refleja una Eva Mendes en unos de sus mejores papeles donde resulta convincente, dramática, ocultadiza y muy maleable. Pero el peso de la película va para su pareja en el filme, un magnífico Joaquin Phoenix, con un registro amplísimo y que hace factible los cambios bruscos de un guión con buenas intenciones pero que ha quedado un poco a la ligera. Y aunque Phoenix se cargue la película a las espaldas, no debe negarse que tenemos unos secundarios de lujo: el siempre convincente Robert Duvall y ese buen actor prejuiciado que resulta ser Mark Wahlberg.

Entre todos construyen una historia de ambivalencias morales, en ocasiones una especie de parábola del hijo prodigo pero reformulada en clave de ni que todo es bueno ni todo es malo. Y como siempre, el eterno planteamiento de que las formas de vida de cara a la galería a menudo ocultan la verdadera naturaleza de una persona, esto es, ser un porrero no te convierte en un delincuente ni ser un policía kantiano en un buen padre.

Ambivalencias que además se convierten en desmitificaciones del amor sin fisuras; irrealidades humanas que deben comprenderse porque son ellas las únicas sinceras.

Pero las fisuras llegan y algo no termina de empacar, no se sabe muy bien si porque el ritmo que es correcto es poco móvil o porque el guión no termina de meter en la historia por no profundizar en lo que realmente cree que está dando importancia y, sin embargo, lo que sinceramente importa quedar cojo. Concretamente puede verse como quiere darse preponderancia a las relaciones con su padre biológico y su “padre” profesional, pero es que ni una cena ni la oportunidad de negocio pueden mostrar esos lazos. Parece que sobre un personaje que debería ser fundamental como es el hermano del protagonista, un Mark Wahlberg que parece querer contar algo, el metraje tiende a silenciarlo.

Aún así, la complejidad del guión podría haber sido resuelta de forma calamitosa pero salva la jugada muy probablemente por una técnica que brilla de esplendor en momentos puntuales. Entre ellos, sobresale la persecución en primera persona, demostración plena de querer primar el sentimiento sobre la acción. Una escena genial que ensalza lo que se quiere contar y que se finiquita del mejor modo, con choque y lluvia. No debe olvidarse tampoco la secuencia del mechero, de las pocas que transmiten la angustia de este tipo de situaciones y que para los más avispados ya va avisando su resolución desde hace rato, lo que, en este caso, la convierte en ingeniosa y resultona (estamos hablando de cerillas). La que intenta ser resultona y queda, en parte, desilusionante es la escena del trigal (por llamarla de algún modo, que ya se que no es un trigal) que aunque tiene tensión e ínfulas de meternos las espigas por la nariz, su resultado está estéticamente desaprovechado.

La noche es nuestra es un filme deseoso de grandes alabanzas que se pierde en una innecesaria complejidad que resulta simple. Sin embargo, la película consigue sacar pecho y erigirse por encima del corral del género. Una especie de Padrino a la inversa, pero menos rotundo.

Néstor García

www.deformacionprofesional.org

3 comentarios:

cris dijo...

siiiiii una peli que comentas y he visto jejej, que no nos poniamos deacuerdo...en fin, ya puedo comentarte aunque me queda poco por decir porque lo dices tú todo con ese juego de palabras tan maravilloso que haces siempre, jaja, dejando peloteos a parte...esta peli consiguió tenerme en tensión durante varias escenas asique muy mala no creo que sea aunque el final casi que nos lo esperábamos, lo que si queda claro que ni los malos son tan malos, ni los buenos son tan buenos...

Me encantó ese aire de misterio que dio Eva Mendes, pobre lo que tuvo que aguantar, yo desde luego y creo que muchas más no lo hubieramos aguantado

Hay algo de esta película que no me acaba de convencer pero no sé que es...cuando lo sepa ten claro que te lo diré...


un saludo!!!

Néstor dijo...

Me encanta que me peloteen. Ya se te echaba de menos por estos parajes (puedes hacer alguna petición y así tendremos más coincidencia, jeje).

El personaje de Eva Mendés me gustó mucho, muy humano, aunque espero que quien tu sabes no lea el comentario no vaya a pensar que no le quieres.

Bueno volviendo al tema, yo tengo exactamente la misma sensación que tu, que algo no termina de encajar y no sé exactamente el qué. Si alguien lo descubre estamos abiertos a interpretaciones.

Muchas gracias por tu comentario y hasta la próxima coincidencia.

Un saludo
Néstor García
www.deformacionprofesional.org

Orlando dijo...

Me parece una buena película, con todos los elementos básicos del género: un bando de buenos, uno de malos, algunos civiles que quedan entrampados en uno u otro bando y unas reglas del juego que a veces se respetan y a veces no. Los buenos que muestran sus lados flacos, los malos que de por sí son malos y algunas veces son peores. Creo que funciona bien, y creo que es por las buenas actuaciones, particularmente (coincido completamente con Néstor) el liderazgo interpretativo de Phoenix. Uno le cree cuando lo ve. Quizá no sea una obra maestra, y algunos de los personajes queden algo desdibujados, pero en su conjunto es un buen trabajo creo. Nestor, un comentario: trato de comentar las películas que he visto y que están en tu blog, porque me gusta el tema y me parece muy interesante y completo tu punto de vista. Algunas veces también he visto películas llevado por la curiosidad después de ver tus críticas y como siempre, se te agradece tomarte el tiempo y el esfuerzo para compartir tus opiniones. Por lo menos en lo personal disfruto mucho leyéndote y también tratando de compartir mis puntos de vista contigo y con todos los que te leen. Por cierto, sigues sin publicar tu crítica a Devil's Rejects, Shawn of Dead y algunas otras películas que nos habías prometido (si se puede sugerir, últimamente he visto y me han gustado muchísimo dos películas viejitas, pero bonitas: El Pájaro de Plumas de Cristal, de Darío Argento, y Los Ojos sin Rostro, de Georges Franju). Aunque quizá sean un poco demasiado viejas para tu blog, si es que quieres hacerlo más bien sobre cine contemporáneo. Así que al menos date prisa con las otras que no son tan viejas, antes de que se pase el tiempo para que las puedas incluir..., jajajaja. Bueno, de cualquier manera, un abrazo y mi reconocimiento de siempre a tu esfuerzo y tu capacidad de análisis y de crítica. Saludos.