lunes 7 de abril de 2008

Eduardo Manostijeras

Estoy harto de ganarte siempre al piedra, papel o tijera.


Eduardo Manostijeras (1990) de Tim Burton, cuenta como una mujer encuentra a un chico que en lugar de manos tiene tijeras (esto como que era evidente con el título del filme). Su llegada a un pequeño pueblo provocará todo tipo de reacciones.


Otra de las obras maestras de Tim Burton, todo un icono de época, Eduardo Manostijeras es un cuento gótico, entrañable y dulce. Un cúmulo de sentimientos mezclados en la oscuridad y el bizarrismo que terminan en la conmoción sin resultar ñoños pero tampoco tenebrosos.


Un equilibrio, en suma, de claroscuros que nos enamora de Edward, otra gran interpretación para Jonnhy Depp, que aunque registro limitado en el filme consigue que se dibujen sonrisas constantes en todos los planos en los que osa aparecer. No tenemos tanta suerte si hablamos de una Winona (estoy intentando ahorrarme los chistes) “mangona” (¡mierda!) Ryder, en un papel muy poco convincente pero que, al menos, cumple, en cierto modo, la función de la tonta, ultradependiente niña en la edad del pavo.


El filme queda cerca de todas las edades y cada uno puede sacar lo que busca en él. Ya sean risas en diálogos ingeniosos y rápidos (nunca pensé que pudieran hacerse tantos chistes sobre tijeras); ya sean lágrimas en los dramatismos e incomprensiones que padece el personaje o en el rostro mimoso de Depp; ya sea, por último, porque decidas ese día estar intelectualoide y buscar mensajes ocultos y profundos en el relato.

Como es de esperar, la vía que escogemos aquí, por supuesto sin olvidarnos del resto, es la tercera (aquí algunos harán a coro: ¡Ou!). Y es que el filme esconde variadas interpretaciones, algunas de las cuales podemos sacar a relación. En primer lugar, nos encontramos ante una alegoría social en dos vertientes: por un lado la de los intereses, por otro la de la intolerancia. Ambas muy dependientes, la de los intereses hace que todo el mundo desee algo siempre que le vaya a hacer algún bien. Es lógico, no lo vamos a negar, pero cuando este interés se pierde por el abuso de dicho recurso, podemos llegar a la vía de la intolerancia.


Esta se traduce en mirar a un lado e incluso llegar a odiar a personas que no son estrictamente iguales a nosotros cuando anteriormente las venerábamos por sus servicios prestados. Aquí muchos podrían sentirse identificados: inmigrantes, homosexuales, discapacitados... cambien su supuesta diferencia por unas tijeras y vuelvan a mirar.


En menor medida encontramos una crítica a la falta de confianza en la juventud, o en las buenas ideas. Todo reflejado con simpleza en un banco que no quiere conceder un crédito a un tío que sobradamente ha demostrado que va a generar beneficios que terminarán compensado a todos. Pero evidentemente, sino tienes enchufe o herencia, vamos lo que se ha denominado eufemísticamente siempre como aval, pues puedes irte por la puerta que has entrado, eso sí, con la colleja escocida y el progreso en el W.C. Solo los ricos y los muy afortunados pueden tener buenas ideas.

Ideas que culminan un momento brillante del filme, ideas que deben inculcarse a una persona asocial para convivir en una realidad prefijada. ¿Por qué se enseña ética si la ética todo el mundo se la pasa por el forro de las cartucheras? A la pregunta: ¿que haría si encontrara una maleta llena de dinero? Caben muchas posibilidades pero la socialmente no repudiada es la devolver el dinero en la policía. Lógicamente todo el mundo se lo quedaría para sí, o para satisfacer las alegrías de sus allegados, ¿es eso un fin injusto, malvado? No enseñemos moral a los niños amorales si nosotros somos inmorales.


Tal vez el fallo del filme este precisamente en que toda esta profundidad está terriblemente diluida, da la sensación de tener muchas peguntas sin contestar, de que los personajes avanzan por un relato que de ser lógico tomaría otros caminos y que transforma su sencillez en una confusión que deja ganas de más.

Pero en cierto modo, esto es quejarse por quejarse, ser un tanto avaricioso, pues se desea tener mucho más cuando ya estás enormemente satisfecho.


Satisfacción, como es habitual, es lo que produce la dirección del “amo de las sombras” Burton, para crear gracias a una estupenda fotografía y unos magníficos decorados, imágenes inolvidables como la de los setos cortados, metáforas visuales fantásticas que potencian el interés del relato (¿por qué nieva?) y mezcolanzas magistrales de la luz y la sombra, en una armonía tan perfecta que deja paso a una realidad maravillosa.


Néstor García

www.deformacionprofesional.org

3 comentarios:

Orlando dijo...

Hola Néstor,
Ante todo, felicidades y gracias por seguir con tu esfuerzo de compartir tus opiniones sobre cine. Podemos estar o no de acuerdo, pero siempre se disfruta mucho leyendo tu perspectiva de las cosas. Sobre esta película, pues está de más decir que está inserta completamente en el cine de Burton (no creo que se necesiten dotes de adivino para saber que algún día Burton será una leyenda que va a trascender su paso real por el mundo, tan solo por su creatividad y su capacidad para llevar a la realidad un universo interior). Quiero solamente comentarte, y a todos los que te leen mi perspectiva, absolutamente personal de que creo que este personaje está pensado en primera persona, porque da cuenta de ese sentimiento de singularidad que todos sentimos en mayor o menor medida. Es quizá la óptica de Burton sobre sentirte diferente y saber que los demás lo saben. Se que no soy muy claro (esto de escribir no se me da muy bien), pero a fin de cuentas lo que trato de explicar es que todos, en algún momento y en diversas medidas nos sentimos diferentes (diferentes a qué?, podría preguntárseme) y en esa diferencia experimentamos vulnerabilidad y soledad. Creo que el personaje es una alegoría precisamente de ese sentido de alejamiento y extrañeza que cualquier y todo ser humano puede sentir hacia la humanidad. En todo caso, muy recomendable película y una buena forma de pasar un rato agradable. Perdón por las divagaciones psico-filosóficas. Mejor disfrutemos del cine. Saludos.

Néstor dijo...

Genial, yo creo que dejas bastante claro lo que quieres exponer y creo comprenderte. ¿Puedo preguntar si te identificas con el personajes al igual que realizas el paralelismo con Burton?

En cualquier caso, una obra de culto y otra de las miles de películas de obligado visionado.

Un saludo
Néstor García
www.deformacionprofesional.org

Orlando dijo...

Pero por supuesto que me identifico!!!, ese es precisamente mi punto, y creo que en cierta medida todos nos hemos sentido alguna vez así de solos, así de singulares y así de vulnerables. Definitivamente una película muy sentimental, creo yo. Pero buena, ni qué dudar.... Saludos Néstor.