jueves 15 de noviembre de 2007

Caótica Ana

Se equivoco la paloma, se equivocaba.


Caótica Ana (2007) de Julio Médem, es la historia lógicamente de Ana, una chica que vive en una cueva de las Baleares y es llamada por una mecenas a asistir a su academia de arte. Cuando la chica acepta y llega a Madrid comienza a padecer extrañas visiones de mujeres de otro tiempo y otro lugar.


La película que arranca y se desarrolla de forma magnífica no sabe concluir lo que tan acertadamente ha comenzado. Y no es por culpa de su soberbia técnica, ni de lo notable de sus actuaciones; sino que el guión tal y como se está desarrollando empieza a meter miedo por lo difícil de su cierre, sin terminar, como se prevé, de una forma prototípica o absurda.


En el filme, arte, experimentación, realismo y magia se mezclan como un único ente. Por un lado lo bello de sus pinturas nos traslada a un mundo mágico que se ve agrandado por el experimento. Por otro lado el realismo, aporta una visión más humana con la que tratar de identificar al espectador.


Es genial, como se mantiene el misterio a lo largo de la película, como se mete al espectador en el bolsillo desde el primer minuto. Lo que empieza a oler es a partir de su viaje a EEUU, viaje que se produce con un corte seco, desconcertante y carente de sentido. A partir de aquí todo lo que olía a nuevo, adquiere un aroma fétido. Un sin sentido plagado de acciones inconexas que tal vez se hubiera resulto de haber terminado antes el filme, con el nuevo abandono de Ana y un grito desconsolador.

Pero no, teníamos que presenciar un final de mierda (literalmente) o una cagada (literalmente) donde las sutilezas se convierten en obviedades y donde el encanto del filme se pierde por el retrete y nos estalla en la cara como vil excremento de algo no bien trabajado y desastrosamente concluido.


Sin embargo un final no debe condenar a una película atractiva que se deja ver y que no nos sacará los ojos, ni nos llevará a las armas por su curiosa terminación. Entre otras cosas porque deja temas en el aire muy interesantes.


Uno de los más llamativos resulta ser el tratamiento de los saharauis en el filme, como acercar un tema tan olvidado a un espectador complaciente. Y esto resulta más fácil implicándose en el problema, con una historia de amor, con un golpe sentimental y una imagen dura cargada de tragedia y asco. No resulta útil enmascararse tras una falsa objetividad si el espectador así no la entiende ni se involucra con dicha realidad. Se impide así, su acercamiento y la posibilidad imposible de mostrarse objetivo ante una realidad más allá de la subjetividad y la comprensión.

Pero la película trata de ir más lejos. Nos muestra a unas mujeres ambiguas, por un lado rebeldes por otro sumisas; por un lado independientes, tanto sexual como humanamente, y por el otro horrosamente dependientes. Trata de mostrar un sensibilidad que aunque parezca diferente no dista tanto de la del hombre. Aunque aquí pierde, resaltando los tópicos típicos de la guerra de sexos, tan roída e insípida que ya no se le presta atención.


Y aún así, deja una pregunta interesante en el aire ¿cómo sería la sociedad actual o la historia, si la misma hubiese decidido ser matriarcal? Aunque esto pueda permitirse la broma de que detrás de cada gran hombre hay una gran... mujer (o espalda). Sin embargo la primera cuestión se enmascara con esta otra ¿qué narices pinta la gestión del gobierno americano en la visión de un mensaje universalista?


Pero bueno, dejando de romperos la cabeza, las actuaciones cumplen y en algunos casos casi sobresalen, como la de la debutante Manuela Vellés, esperemos, gran apuesta del cine español en los próximos años. Otras sin embargo nos dejan indiferentes, como las de Bebe, que no se si es porque su personaje se lo impide o porque, tal vez, debería dedicarse únicamente a la canción.


Sin embargo, sin discusión, resulta que la técnica es increíble. Por comenzar por algún sitio, la división narrativa de la película como si de una sesión de hipnosis se tratara es lo mejor tanto argumental como técnicamente. Lo segundo la utilización de imágenes impactantes y atrevidas como las mostradas en las muertes de las mujeres y los buitres.

Por otro lado, la utilización de una cámara digital casera para que la película ser ruede como obra experimental, trabajo de clase e incursión de una de las protagonistas en la visión de la película. Por último, la sensación genial que nos aportan los planos de la mano rozando con el resto de manos andando por Madrid (una experiencia que algunos hemos vivido, y aunque parezca un anuncio de perfumes o de compresas, resulta del todo gratificante).


Tal vez, lo único que resulta criticable es ese primer plano de una paloma que resulta estúpido y falso formalmente y que no funciona como paralelismo argumental en el desarrollo de la historia (bueno por lo de la dichosa mierda, pero no).


Una película ambigua, que no alcanza ni la maestría que pide ni el desastre que se le está atribuyendo. Que se deja ver aunque no cumpla con unos objetivos que se encontraban al alcance de su mano y que curiosamente ha dejado escapar. Una bella sutileza terminada en una bestia obviedad.

Néstor García

www.deformacionprofesional.org

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como buena seguidora de Médem y apasionada de su cine, no puedo mostrarme de acuerdo, como es evidente, en algunos de tus argumentos. La crítica al cierre de la película me parece algo exagerada, aunque para gustos...colores. No obstante, no puedo decir lo mismo de la técnica, sencillamente genial, como en todas sus películas. Algo que quiero añadir es el tema de la música que has pasado por alto (no se si porque no te llamó la atención o porque no lo valoras). Una banda sonora que contribuye a sumergirte en la magia de la película. Un saludito

Néstor dijo...

Bueno en primer lugar decir que las opiniones son libres.
Pero a ver te comento, es la primera película a la que me enfrento de Médem y por ello me baso estrictamente en esta obra (que no dudo que el resto de sus filmes sean peliculones).
La técnica tiene momentos de ingenio pero por lo general es muy corriente y en algunos casos ridícula (que nadie se puede creer ese plano de la paloma). Aunque si admiro la crudeza de su fotografía en ocasionas.
En lo que no me muevo es en el final, básicamente porque no tiene nada que ver con lo que expone anteriormente y eso empieza a oler mal desde el viaje a EEUU. Insisto, pasa de mostrar unas magistrales sutilezas a unas aberrantes obviedades.
La música no suele figurar en mis críticas salvo que sea tremendamente interesante. Valoro el tema de la plaza del pueblo que da buena carga emotiva pero que se queda ahí.
Por quitarle algo de peso a esta discusión más que sobre gustos colores en este caso son olores (perdón por el chiste malo).
No es una obra maestra pero es una película del todo interesante.

Gracias por tu comentario, más gracias aun por llevarme la contraria y la próxima, si puedes, fírmalo porque le da valor a lo que expones.

Néstor García
www.deformacionprofesional.org