Los grupos que se inician en el mundo de la música se encuentran con un panorama cada vez más complejo, donde triunfar no es solo cuestión de suerte


Las escaleras descienden hacia una antigua galería comercial. Abajo reina la penumbra, pero el recinto no está precisamente abandonado. En una vieja carnicería ensaya Delicatessen, un grupo formado por cinco jóvenes de la localidad madrileña de Valdemoro. El interior poco tiene que ver con la industria cárnica. Las paredes están empapeladas con cartones de huevo para insonorizar el local y al fondo hay una pequeña habitación con un sofá y una radio. "Esto es todo lo que necesitamos para tocar, además de los instrumentos, claro". Poco después de formar el grupo, se presentaron a un concurso para bandas de música de su ciudad y casi lo ganan. La discográfica que lo organizaba se puso en contacto con ellos y días después estaban subidos en el escenario de las Fiestas de Valdemoro (donde el día anterior había tocado El Canto del Loco) para dar un pequeño concierto. Pero todo se quedó ahí: "nos prometían mucho pero luego nada", dice José, el batería del grupo. Ni siquiera han sacado disco.
Con disco sí cuenta un modesto grupo de Marchamalo, pequeño pueblo de Guadalajara. Malas Lenguas ensaya una vez por semana entre bicicletas, un coche y montones de "trastos". Pero su actividad suele verse obstaculizada, tal y como apuntan en el libreto de su disco, en una parte dedicada a desagradecimientos: "A nuestro simpático y salao alcalde por ayudarnos siempre que lo hemos necesitado. A nuestros queridísimos vecinos, que nos han amenazado con denuncias hasta que nos han echado de nuestro propio local de ensayo y a ese cuerpo de Policía por amenazarnos con sacar el sonitrómetro si no parábamos de tocar".
Ambos casos son una pequeña muestra del panorama de los grupos que se inician en el mundo de la música.
Difícil promoción
"Trabas todas, ayudas ninguna". Así resume la situación Juancho Barberá, músico profesional y maestro de una academia musical de Guadalajara. Precisamente la finalidad de esta escuela es "enseñar lo que no se enseña en el conservatorio, la parte visceral de la música; y para esto no hay titulaciones oficiales en España". Según él, esto conlleva que no exista una aceptación social a la profesión musical, sino que se entiende como un hobby. A pesar de academias como ésta, aquél que quiere dedicarse al mundo de la música generalmente tiene que pasar por un sello discográfico. Las discográficas se encargan de producir los trabajos de los músicos, promocionarlos en los medios y facilitar sus actuaciones. El problema es contactar con ellas. El proceso de selección de las maquetas se encuadra dentro de unos parámetros muy específicos. Prueba de ello es el caso de Avantgarde: "querían que tocásemos pop en vez de rock, en español en vez de en inglés y también que cambiásemos nuestra forma de vestir en las actuaciones". Esto motivó la creación de Grabaciones Necesarias, un sello independiente creado por el propio conjunto, que se encarga de lanzar a grupos que no entran en los cánones de compañías de mayor peso. Para seleccionar a los grupos con los que quieren trabajar se fijan más en los conciertos que en las maquetas, porque "hoy en día la música se vende en los directos y así sabes si tocan bien de verdad". Van buscando conjuntos por todos los locales de Malasaña (zona rock de Madrid por excelencia) y se ponen en contacto con los más interesantes. Sin embargo, los recursos de los que disponen son escasos y por tanto trabajan en Madrid, con un número de grupos muy limitado, y de un estilo, preferiblemente, parecido al suyo.
El método habitual de darse a conocer a través de una discográfica está siendo sustituido rápidamente por técnicas "no convencionales". Y es que la "manta" y sobre todo Internet están empezando a jugar un papel importante. Con una
y esto supone un camino abierto a los pequeños grupos", afirma Felipe de Avantgarde.
En contraposición, la piratería, tanto por Internet como por la copia de discos, produce efectos de diversa índole en las tiendas.
"Tipo ha cerrado muchas tiendas, en Madrid ya sólo quedan dos", dice Leo, dependiente de la cadena, mientras coloca discos en la estantería de rock nacional. Sin embargo, la visión de Fnac al respecto es diferente. "Es cierto que durante un tiempo las ventas bajaron, pero de un año a esta parte se han estabilizado", comenta Jorge, vendedor de la sección de música. Ambos coinciden en que la gente está recuperando la afición por comprar discos, "bajarse música está perdiendo encanto, ahora se busca de nuevo la portada bonita, la edición especial y tener un disco propio".
Además, no hay que olvidar que el fenómeno de la piratería es ilegal. Según el artículo 270 del código penal, será castigado con pena de prisión quién reproduzca, plagie o distribuya públicamente con ánimo de lucro una obra artística sin autorización de los poseedores de los derechos de la propiedad intelectual. Precisamente, la encargada de salvaguardar estos derechos es la Sociedad General de Autores y Editores (S.G.A.E.). Se definen como una organización sin ánimo de lucro constituida por autores. Según Esperanza Alía, encargada de comunicación, "recaudamos derechos de autor a quienes utilizan públicamente las obras de nuestros representados y se las abonamos a nuestros asociados". Según esta institución, los mayores impedimentos a los que se enfrentan los músicos son la falta de locales de ensayo para trabajar, la carencia de circuitos de música
en vivo, la durísima competencia y la falta de rendimiento económico en los primeros años de carrera (entre 8 y 10 años). También sostienen que la piratería, analógica o digital, perjudica la carrera de muchos artistas, sobretodo a los sellos y grupos más pequeños e independientes. Sin embargo, no todas las bandas simpatizan con los ideales y opiniones de la S.G.A.E. Daniel, guitarrista de Umbra, un grupo de Alcalá de Henares, sostiene que la asociación beneficia principalmente a los grandes músicos: "si vendes un millón de copias recibirás una buena tajada de la S.G.A.E, pero si no lo único que te mandan son vales-descuento en Visionlab".
En los últimos años, un fenómeno ha revolucionado el panorama musical. Operación Triunfo ha creado una nueva generación de artistas que han sido catapultados directamente al estrellato y han supuesto un aumento espectacular en las ventas de discos. Pero esto según Juancho Barberá supone una pérdida de calidad musical y un detrimento en la cultura artística española ya que "es una forma de llegar arriba, pero la gente no se suele mantener ahí; el hecho de saltarse niveles conlleva un déficit en la asimilación del proceso de aprendizaje, y hay gente que eso no lo comprende". A esto se suma "la marginación de muchos grupos que no comulgan con las listas de ventas, el hacer música fácil y el ambiente 40 principales", dice Dani, de Umbra.
Responsabilidades
Todo aquel que entra en la esfera musical se pregunta porqué es tan difícil llegar a triunfar, y de quién es la culpa. Los distintos sectores no se ponen de acuerdo. Los grupos cargan contra las discográficas, pues en su opinión se preocupan únicamente por las ventas y desdeñan lo no comercial. Éstas a su vez acusan a los medios de comunicación de no permitir innovaciones en la estética, el estilo de música o la promoción tradicional ya que "no encaja con su estilo", y ambos culpan también a la sociedad de no querer innovaciones ni formas que se salgan de los superventas. "La única fórmula de llegar arriba es trabajar mucho y tener suerte", afirma José de Delicatessen, mientras coge las baquetas para ensayar una de sus canciones.
Con disco sí cuenta un modesto grupo de Marchamalo, pequeño pueblo de Guadalajara. Malas Lenguas ensaya una vez por semana entre bicicletas, un coche y montones de "trastos". Pero su actividad suele verse obstaculizada, tal y como apuntan en el libreto de su disco, en una parte dedicada a desagradecimientos: "A nuestro simpático y salao alcalde por ayudarnos siempre que lo hemos necesitado. A nuestros queridísimos vecinos, que nos han amenazado con denuncias hasta que nos han echado de nuestro propio local de ensayo y a ese cuerpo de Policía por amenazarnos con sacar el sonitrómetro si no parábamos de tocar".
Ambos casos son una pequeña muestra del panorama de los grupos que se inician en el mundo de la música.
Difícil promoción
"Trabas todas, ayudas ninguna". Así resume la situación Juancho Barberá, músico profesional y maestro de una academia musical de Guadalajara. Precisamente la finalidad de esta escuela es "enseñar lo que no se enseña en el conservatorio, la parte visceral de la música; y para esto no hay titulaciones oficiales en España". Según él, esto conlleva que no exista una aceptación social a la profesión musical, sino que se entiende como un hobby. A pesar de academias como ésta, aquél que quiere dedicarse al mundo de la música generalmente tiene que pasar por un sello discográfico. Las discográficas se encargan de producir los trabajos de los músicos, promocionarlos en los medios y facilitar sus actuaciones. El problema es contactar con ellas. El proceso de selección de las maquetas se encuadra dentro de unos parámetros muy específicos. Prueba de ello es el caso de Avantgarde: "querían que tocásemos pop en vez de rock, en español en vez de en inglés y también que cambiásemos nuestra forma de vestir en las actuaciones". Esto motivó la creación de Grabaciones Necesarias, un sello independiente creado por el propio conjunto, que se encarga de lanzar a grupos que no entran en los cánones de compañías de mayor peso. Para seleccionar a los grupos con los que quieren trabajar se fijan más en los conciertos que en las maquetas, porque "hoy en día la música se vende en los directos y así sabes si tocan bien de verdad". Van buscando conjuntos por todos los locales de Malasaña (zona rock de Madrid por excelencia) y se ponen en contacto con los más interesantes. Sin embargo, los recursos de los que disponen son escasos y por tanto trabajan en Madrid, con un número de grupos muy limitado, y de un estilo, preferiblemente, parecido al suyo.
El método habitual de darse a conocer a través de una discográfica está siendo sustituido rápidamente por técnicas "no convencionales". Y es que la "manta" y sobre todo Internet están empezando a jugar un papel importante. Con una
media sonrisa, Juancho Barberá afirma que son "armas de doble filo". Es una forma de promoción "bestial", como demuestra el grupo Arctic Monkeys. Esta formación inglesa, que se recorrió durante un año los más modestos locales de Sheffield, consiguió alcanzar el número 1 en la lista de singles de Reino Unido en varias ocasiones y sobrepasar todas las cifras de ventas en una semana, gracias a que los pocos seguidores de sus conciertos colgaron las canciones en una página web. Esta técnica ha sido adoptada por muchas bandas y pequeñas discográficas como alternativa a la distribución y promoción habitual. Según Grabaciones Necesarias, el éxito de esta medida radica en la relación directa entre el grupo y sus posibles seguidores, la gratuidad de los discos y la facilidad de darse a conocer sin tener que invertir grandes sumas de dinero. "Los sellos multinacionales aún no se han adaptado a las nuevas técnicas de la red"Querían que tocásemos pop en vez de rock y que cambiásemos nuestra forma de vestir"
y esto supone un camino abierto a los pequeños grupos", afirma Felipe de Avantgarde.En contraposición, la piratería, tanto por Internet como por la copia de discos, produce efectos de diversa índole en las tiendas.
"Tipo ha cerrado muchas tiendas, en Madrid ya sólo quedan dos", dice Leo, dependiente de la cadena, mientras coloca discos en la estantería de rock nacional. Sin embargo, la visión de Fnac al respecto es diferente. "Es cierto que durante un tiempo las ventas bajaron, pero de un año a esta parte se han estabilizado", comenta Jorge, vendedor de la sección de música. Ambos coinciden en que la gente está recuperando la afición por comprar discos, "bajarse música está perdiendo encanto, ahora se busca de nuevo la portada bonita, la edición especial y tener un disco propio".
Además, no hay que olvidar que el fenómeno de la piratería es ilegal. Según el artículo 270 del código penal, será castigado con pena de prisión quién reproduzca, plagie o distribuya públicamente con ánimo de lucro una obra artística sin autorización de los poseedores de los derechos de la propiedad intelectual. Precisamente, la encargada de salvaguardar estos derechos es la Sociedad General de Autores y Editores (S.G.A.E.). Se definen como una organización sin ánimo de lucro constituida por autores. Según Esperanza Alía, encargada de comunicación, "recaudamos derechos de autor a quienes utilizan públicamente las obras de nuestros representados y se las abonamos a nuestros asociados". Según esta institución, los mayores impedimentos a los que se enfrentan los músicos son la falta de locales de ensayo para trabajar, la carencia de circuitos de música
"Bajarse música está perdiendo encanto, ahora se busca la portada bonita y tener un disco propio"
en vivo, la durísima competencia y la falta de rendimiento económico en los primeros años de carrera (entre 8 y 10 años). También sostienen que la piratería, analógica o digital, perjudica la carrera de muchos artistas, sobretodo a los sellos y grupos más pequeños e independientes. Sin embargo, no todas las bandas simpatizan con los ideales y opiniones de la S.G.A.E. Daniel, guitarrista de Umbra, un grupo de Alcalá de Henares, sostiene que la asociación beneficia principalmente a los grandes músicos: "si vendes un millón de copias recibirás una buena tajada de la S.G.A.E, pero si no lo único que te mandan son vales-descuento en Visionlab".
En los últimos años, un fenómeno ha revolucionado el panorama musical. Operación Triunfo ha creado una nueva generación de artistas que han sido catapultados directamente al estrellato y han supuesto un aumento espectacular en las ventas de discos. Pero esto según Juancho Barberá supone una pérdida de calidad musical y un detrimento en la cultura artística española ya que "es una forma de llegar arriba, pero la gente no se suele mantener ahí; el hecho de saltarse niveles conlleva un déficit en la asimilación del proceso de aprendizaje, y hay gente que eso no lo comprende". A esto se suma "la marginación de muchos grupos que no comulgan con las listas de ventas, el hacer música fácil y el ambiente 40 principales", dice Dani, de Umbra.
Responsabilidades
Todo aquel que entra en la esfera musical se pregunta porqué es tan difícil llegar a triunfar, y de quién es la culpa. Los distintos sectores no se ponen de acuerdo. Los grupos cargan contra las discográficas, pues en su opinión se preocupan únicamente por las ventas y desdeñan lo no comercial. Éstas a su vez acusan a los medios de comunicación de no permitir innovaciones en la estética, el estilo de música o la promoción tradicional ya que "no encaja con su estilo", y ambos culpan también a la sociedad de no querer innovaciones ni formas que se salgan de los superventas. "La única fórmula de llegar arriba es trabajar mucho y tener suerte", afirma José de Delicatessen, mientras coge las baquetas para ensayar una de sus canciones.
Néstor García
David Navarro
David García
David Navarro
David García







1 comentarios:
Muy interesante tu blog, si señor. Muy buenas criticas, la verdad que se ve que te lo estas currando un monton. Si puedo, te voy a enviar una cosita que lei sobre la SGAE, seguro que te interesa. Bueno, muchas gracias por mencionarnos (MalasLenguas power!!) y nos vemos muchacho. Un saludete y sigue con esto, que esta muy muy bien
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